Dúo

Raquel Andueza + Jesús Fernández Baena

El dúo formado por Raquel Andueza y Jesús Fernández Baena, se ha consolidado en el escenario de la música antigua como uno de los más aplaudidos y demandados por las principales salas de conciertos y festivales de Europa.

Su éxito parte de una excelente formación unida a un esfuerzo continuo por la excelencia y el aprendizaje constante dedicados a alcanzar la mayor cuota de perfeccionamiento posible. Esta labor en los escenarios ha desencadenado merecidos reconocimientos en los últimos ocho años difíciles de enumerar.

La calidez de sus interpretaciones se transforma en una brisa fresca que inunda sus repertorios, que permite redescubrir piezas y compositores, aportando una nueva visión de la música antigua y transportando a momentos pasados para vivir sensaciones de otro tiempo con sólo cerrar los ojos.

En 2008 publicaron ‘D’Amore e Tormenti’ y en 2012 su último disco ‘In Paradiso’.

Repertorio

Su repertorio está centrado en la música española e italiana de los siglos XVI a XVIII aunque se adentran igualmente con maestría en la música francesa, alemana e inglesa de la época. Raquel y Jesús están realizando una labor formidable con la recuperación de partituras perdidas u olvidadas. Centran una parte de sus esfuerzos en devolver a la vida la traducción de esas piezas para poder disfrutar de ellas en la actualidad, tal y como se compusieron hace más de trescientos años, de una forma comprensible y apreciada por todos los que las escuchan.

CRÍTICAS

Revista Gramophone

“Con el título d’amore e tormenti los artistas españoles Raquel Andueza y Jesús Fernández Baena, (soprano y tiorba respectivamente), proponen una bella antología sobre el desamor en el Seicento italiano mediante un conjunto de arias a voce sola compuestas a partir de la tercera década del siglo XVII italiano. Se trata de una época muy prolífica en la historia de la música. Raquel Adueza desgrana cada pieza con una emisión llena de matices y una excelente adecuación voz-texto. Como si de una actriz se tratase, su énfasis verbal es exquisito y pone sus recursos técnicos al servicio de la música. Por su parte, Jesús Fernández Baena es un excelente e inspirador complemento para la voz de la soprano ya que en ningún momento es un mero acompañante. Siempre es una parte muy activa y está atento al significado de lo que se está cantando. Su forma de tocar o tañer (como se prefiera) las cuerdas de su instrumento nos abre las puertas a un gran universo sonoro y fantástico al mismo tiempo. En este disco se mueven las pasiones, los afectos y hacen un recorrido por todos los estados de ánimo, perfectamente delimitados en el estilo por el amor y los tormentos que éste causa. El tratamiento que hacen de los afectos es conmovedor, como no podía ser de otra forma. Un trabajo de filigrana y un inmejorable comienzo en el mundo de la discografía. Es de desear que su próximo trabajo salga pronto al mercado”. Héctor Guerrero

Diverdi

“En la historia de la melodía que todavía está por hacer, el Barroco italiano temprano ocuparía un lugar ciertamente singular. Al recitativo puro y descarnado con que los compositores vanguardistas de su tiempo quisieron desmarcarse del contrapunto renacentista, donde el texto era prácticamente ininteligible, le siguió uno de los momentos más fructíferos e inspirados de creación melódica. Aquel en el que, felizmente, música y poesía caminaban de la mano sin la preponderancia de ninguna de ellas. Autores como Tarquinio Merula, Stefano Landi, Mauricio Cazzati, Benedetto Ferrari, Barbara Strozzi o el mismo maestro Claudio Monteverdi, probaron con austeridad de medios (voz y bajo continuo) que se puede disfrutar a partes iguales de los versos y los sonidos ordenados del canto.

Este disco es un inmejorable ejemplo de todo esto y adopta como telón de fondo uno de los temas predilectos de los poetas clásicos: el dulce dolor del amor. Esa locura tormentosa e impredecible causada por la más indescriptible irracionalidad. Las músicas que sobre tal asunto se escribieron en aquellas décadas son un tesoro ciertamente irrepetible. Se me ocurren pocos títulos mejores que éste para introducirse en ese mundo, para disfrutar de este repertorio de una belleza incontestable. Y es que imagino que a Raquel Andueza y a Jesús Fernández Baena les costaría elegir cuáles, de entre todas ellas, incluir en un CD. ¡Cuántos discos se podrían llenar de estas piezas magistrales, salidas del más refinado sentido musical! Hermosísima interpretación, por calidad y calidez, capaz de satisfacer en el más alto grado a todo tipo de melómano, desde el neófito curioso al sibarita más exigente”. Mariano Acero

Tronofio Cultura

“Cuando el desamor es interpretado con tal espontaneidad, estilo y rigor musical agradezco que la vida nos otorgue diversas oportunidades para expresarlo. Tal es el caso de esta excelsa colección de arias barrocas a una sola voz con acompañamiento (bajo continuo) en este caso de tiorba. El disco es uno más de ese catálogo de joyas del barroco y música antigua que ha ido construyendo Nicolás Basarrate con su sello NB. Tuve el privilegio de conocer a Nicolás en el 2º Congreso Internacional de Música de Barcelona que se llevó a cabo en mayo de este año. Me acerqué a el tras una ponencia en la cual cuestionó – con gran aplomo – un comentario de Oriol Pérez, subdirector del Festival de Música de Torroella de Montgrí (en el empordá catalán), quien se atrevió a decir que del siglo XVIII para abajo no había música española de primera calidad. En ese momento yo me quedé pasmado. ¿Dónde habían quedado Morales, Vitoria, Guerrero? Y eso sin contar con otros nombres dignos de explorar como los Martín y Soler, Sor, Anchieta y diversos etcéteras que no pretendo recordar o mencionar en este momento. Dicho comentario atropellado me causó cierta molestia pero como extranjero sentí que mi posible reclamo podría caer en oídos sordos. Lo sorprendente es que ninguno de los presentes pareció molestarse con el disparate, excepto Nicolás que en la sesión posterior de preguntas y respuestas expresó su inconformidad ante los oídos sordos de Pérez (¿Conocerá la música de su país, digo yo?). Ese día terminamos comiendo unas pitas palestinas en compañía de un amigo argentino compositor y un biógrafo y ex pupilo de Stockhausen (¡imagínense ustedes el cuadro!) De ahí ha surgido una amistad peculiar en donde el punto de encuentro es la música. NB Musika es un pequeño sello discográfico hecho con afecto. Se trata de un proyecto personal de Nicolás que no lo volverá rico pero dejará un legado histórico musical. Varios de sus compositores estarán gozosos de ver desde el Cielo o dondequiera que se encuentren algunas de sus obras revividas una vez más. El disco de la soprano Raquel Andueza y el tañedor de tiorba Jesús Fernández Baena bien podría ser un regalo de Navidad o una deliciosa indulgencia en cualquier momento del año. El programa está brillantemente construido en torno a la idea del amor y sus tormentos. Me parece que las arias de la compositora Barbara Strozzi constituyen el eje central del recital, flanqueadas por dos magníficas composiciones de Tarquinio Merula y Claudio Monteverdi. También hay algunas arias de autores como Stefano Landi y Benedetto Ferrari así como piezas para tiorba sola de grandes maestros como Johannes Kapsberger. Los talentos de ambos artistas han quedado bellamente ilustrados en esta producción que posee una excelente toma de sonido que permite el despliegue total de las dinámicas de Andueza y el instrumento de Fernández Baena. La reverberación natural del Convento de la Santa Cruz de Azkoitia es totalmente apta a la atmósfera de media luz de esta producción. Desde la primera aria “Folle e ben che si crede” (Está loco el que crea) de Tarquinio Merula he quedado prendado de la voz de Andueza y el quehacer musical de Fernández Baena. Andueza es una soprano ligera de timbre argento y dúctil. Las dinámicas que despliega a lo largo de sus interpretaciones no sólo conquistan al oído sino que nos transportan al corazón de cada una de estas arias despechadas y desgarradoras. Los amantes encarnados por Andueza no son personajes melodramáticos del peor corte sino seres humanos tocados por el amor no correspondido. Fernández Baena, por otro lado, no es un mero acompañante. Todas estas arias tienen una relación casi simbiótica entre la voz y el instrumento. Su toque es poético y el vibrato expresivo que logra en diversos momentos es terso o sollozante según las oportunidades musicales, varias de las modulaciones del bajo continuo son sorprendentes. Comentaba anteriormente que el disco tiene como piedra angular la música de Barbara Strozzi. La música de la compositora veneciana comprende un cuarto de hora y somos los más afortunados por ello. Su lirismo y capacidad de expresión que van desde el drama silencioso del “Amante segreto” hasta la comicidad exuberante pero amarga de “L’Eraclito amoroso” son un deleite para el oído. Benedetto Ferrari nos da otro momento burlesco con su “Son ruinato, appassionato” pleno de exageraciones que nos son comunicadas a través de la voz expresiva de Andueza. Stefano Landi, compositor eminentemente operístico nos da una encantadora aria pastoral “Augellin” y Ferrari provoca a Fernández Baena a acariciarnos el oído con su instrumento en la fluida y desenfadada “Voglio di vita uscir”. Este disco como tantos otros que se han ocupado del barroco temprano me hace dudar de si definitivamente el romanticismo es una creación del siglo XIX. La convicción y trabajo de ambos artistas parecen
confirmar mis sospechas”. Ricardo Marcos

Diario de Sevilla

“Las primeras décadas barrocas fueron pródigas en cantos al desamor: lamentos de amantes despechados, riñas de prometidos desencantados, furiosas requisitorias contra enamorados infieles llenan las colecciones de madrigales, arias y cantatas entre pasiones desaforadas y recurrentes oxímoros. En ese terreno se centra este recital de la navarra Raquel Andueza y el sevillano Jesús Fernández: un exquisito y atormentado paseo por música de Merula, Strozzi, Landi, Ferrari o Monteverdi, que Raquel canta con dulce fiereza”.

CD Compact

“No me cansaré de repetir que España ha alumbrado recientemente una prodigiosa generación de cantantes especializados en el repertorio barroco, la mayoría de ellos situados en la treintena, año más, año menos. La punta de lanza de esta formidable plétora la constituyen, a mi modo de ver, tres sopranos: Núria Rial, María Espada y Raquel Andueza. Sin el aparato mediático que ha encumbrado, en no pocas ocasiones sin merecerlo, a algunas divas foráneas (sobre todo, francesas), Rial, Espada y Andueza están hoy entre las mejores cantantes del mundo (al menos, lo que a la interpretación historicista respecta) y no porque lo diga yo, sino porque lo dicen sus agendas.

Si no me equivoco, éste es el segundo registro en solitario de Andueza, después del que grabara para Naxos, junto al arpista Manuel Vilas, con tonos humanos de Sebastián Durón. Esta vez la acompaña el tiorbista Jesús Fernández Baena, con el que forma dúo estable desde hace algún tiempo. La soprano navarara ha escogido una florida selección de arias de amor del Seicento italiano, compuestas a paratir de la tercera década del siglo. Son piezas debidas a Claudio Monteverdi (1567-1643), Tarquinio Merula (1594-1665), Stefano Landi (1587-1639), Maurizio Cazzati (1620-1677), Benedetto Ferrari (1603-1681) y Barbara Strozzi (1619-1664). Se incluyen, además, dos piezas instrumentales, una chacoa de Alessandro Piccinini (1566-c. 1638) y una toccata de Giovanni Girolamo Kapsberger (c. 1580-1651), las cuales Fernández Baena, habitual componente de Al Ayre Español y de El Concierto Español, entre otros grupos, tañe con un gusto extraordinario.

La gran virutd de este disco es que llega a lo más hondo del corazón, por la paz espiritual que transmite. Quienes nos dedicamos a la crítica tenemos la suerte (o la desgracia, según se mire) de escuchar muchos discos, lo que no nos permite emplear el tiempo que quisiéramos en los que verdaderamente nos gustan. Les puedo garantizar que éste lo estuve escuchando durante cinco días seguidos sin parar y sin tener la más mínima gana de escuchar otra cosa que pudiera distraer un ápice mi atención. Tal era mi grado de embelesamiento, que no ha disminuido para
nada, pues en cuanto tengo la más mínima ocasión me vuelvo a poner con él. Contiene dos de las más hermosas obras compuestas por músicos alguno, el Folle è ben che si crede, de Merula con el que se inicia el compacto, y Si dolce è il tormento, de Monteverdi, con el que se cierra.
He escuchado infinidad de versiones de ambas y jamás me habían calado tanto (bueno, he de reconocer que hay un Folle è ben de Núria Rial que circula por ahí que también es capaz de hacer resucitar a un muerto). Pero es que el resto de las arias que se incluyen no le van a la zaga en cuanto a belleza.

Pocas veces he escuchado un programa compuesto por piezas tan arrebatadoras y pocas veces las he escuchado tan bien interpretadas como ahora. Estamos ante un disco de ésos que reclaman un lugar de privilegio en nuestra discoteca, un lugar de fácil acceso para poder escucharlo cuando nos querramos aislar del mundo que nos rodea. Por si fuera poco, el envoltorio es realmente soberbio, no sólo por lo documentado de las notas, sino también por el detalle, siempre de agradecer, de que se traduzca al español las arias”. Eduardo Torrico

Variaciones Goldberg

“Que Raquel Andueza es hoy la voz más sólida y representativa del repertorio renacentista y barroco en España es una verdad que se consolida cada día con su presencia continuada en los escenarios españoles. La de Raquel Andueza ha sido, hasta ahora, una carrera valiente, apostando por su colaboración con los proyectos más arriesgados y con los músicos más preocupados tanto por la recuperación del patrimonio musical histórico español, como por la interpretación del gran patrimonio histórico universal de la música.

Sus grabaciones, por ejemplo con La Colombina -grupo en el que se integró en 2003, cubriendo el puesto que dejó María Cristina Kiehr-, han ido demostrando a lo largo de los años que tiene una personalidad y una calidad fuera de los estándares convencionales. Desde hace un tiempo Raquel ambicionaba grabar un disco en el que su voz y su personalidad se plasmaran con toda la emoción e intensidad que sabe transmitir en sus conciertos, con un mínimo acompañamiento, “sin trucos”, como ella misma dice. Y el disco ha llegado en la forma de estos amores y tormentos, piezas exquisitas del Seicento italiano donde están representados Merula, Strozzi, Landi, Cazzati, Ferrari y, cómo no, Monteverdi. Todo en el disco rezuma exquisitez, sentimiento, apasionamiento y ese halo de tristeza en los afectos del desengaño amoroso. La tiorba de Jesús Fernández, en recatado y sutil acompañamiento, tiene ocasión de mostrarse a solo en dos breves piezas de Kapsberger y Piccinini”.

 

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El dúo formado por Raquel Andueza y Jesús Fernández Baena, se ha consolidado en el escenario de la música antigua como uno de los más aplaudidos y demandados por las principales salas de conciertos y festivales de Europa.

Su éxito parte de una excelente formación unida a un esfuerzo continuo por la excelencia y el aprendizaje constante dedicados a alcanzar la mayor cuota de perfeccionamiento posible. Esta labor en los escenarios ha desencadenado merecidos reconocimientos en los últimos ocho años difíciles de enumerar.

La calidez de sus interpretaciones se transforma en una brisa fresca que inunda sus repertorios, que permite redescubrir piezas y compositores, aportando una nueva visión de la música antigua y transportando a momentos pasados para vivir sensaciones de otro tiempo con sólo cerrar los ojos.

En 2008 publicaron ‘D’Amore e Tormenti’ y en 2012 su último disco ‘In Paradiso’.

Repertorio

Su repertorio está centrado en la música española e italiana de los siglos XVI a XVIII aunque se adentran igualmente con maestría en la música francesa, alemana e inglesa de la época. Raquel y Jesús están realizando una labor formidable con la recuperación de partituras perdidas u olvidadas. Centran una parte de sus esfuerzos en devolver a la vida la traducción de esas piezas para poder disfrutar de ellas en la actualidad, tal y como se compusieron hace más de trescientos años, de una forma comprensible y apreciada por todos los que las escuchan.

CRÍTICAS

Revista Gramophone

“Con el título d’amore e tormenti los artistas españoles Raquel Andueza y Jesús Fernández Baena, (soprano y tiorba respectivamente), proponen una bella antología sobre el desamor en el Seicento italiano mediante un conjunto de arias a voce sola compuestas a partir de la tercera década del siglo XVII italiano. Se trata de una época muy prolífica en la historia de la música. Raquel Adueza desgrana cada pieza con una emisión llena de matices y una excelente adecuación voz-texto. Como si de una actriz se tratase, su énfasis verbal es exquisito y pone sus recursos técnicos al servicio de la música. Por su parte, Jesús Fernández Baena es un excelente e inspirador complemento para la voz de la soprano ya que en ningún momento es un mero acompañante. Siempre es una parte muy activa y está atento al significado de lo que se está cantando. Su forma de tocar o tañer (como se prefiera) las cuerdas de su instrumento nos abre las puertas a un gran universo sonoro y fantástico al mismo tiempo. En este disco se mueven las pasiones, los afectos y hacen un recorrido por todos los estados de ánimo, perfectamente delimitados en el estilo por el amor y los tormentos que éste causa. El tratamiento que hacen de los afectos es conmovedor, como no podía ser de otra forma. Un trabajo de filigrana y un inmejorable comienzo en el mundo de la discografía. Es de desear que su próximo trabajo salga pronto al mercado”. Héctor Guerrero

Diverdi

“En la historia de la melodía que todavía está por hacer, el Barroco italiano temprano ocuparía un lugar ciertamente singular. Al recitativo puro y descarnado con que los compositores vanguardistas de su tiempo quisieron desmarcarse del contrapunto renacentista, donde el texto era prácticamente ininteligible, le siguió uno de los momentos más fructíferos e inspirados de creación melódica. Aquel en el que, felizmente, música y poesía caminaban de la mano sin la preponderancia de ninguna de ellas. Autores como Tarquinio Merula, Stefano Landi, Mauricio Cazzati, Benedetto Ferrari, Barbara Strozzi o el mismo maestro Claudio Monteverdi, probaron con austeridad de medios (voz y bajo continuo) que se puede disfrutar a partes iguales de los versos y los sonidos ordenados del canto.

Este disco es un inmejorable ejemplo de todo esto y adopta como telón de fondo uno de los temas predilectos de los poetas clásicos: el dulce dolor del amor. Esa locura tormentosa e impredecible causada por la más indescriptible irracionalidad. Las músicas que sobre tal asunto se escribieron en aquellas décadas son un tesoro ciertamente irrepetible. Se me ocurren pocos títulos mejores que éste para introducirse en ese mundo, para disfrutar de este repertorio de una belleza incontestable. Y es que imagino que a Raquel Andueza y a Jesús Fernández Baena les costaría elegir cuáles, de entre todas ellas, incluir en un CD. ¡Cuántos discos se podrían llenar de estas piezas magistrales, salidas del más refinado sentido musical! Hermosísima interpretación, por calidad y calidez, capaz de satisfacer en el más alto grado a todo tipo de melómano, desde el neófito curioso al sibarita más exigente”. Mariano Acero

Tronofio Cultura

“Cuando el desamor es interpretado con tal espontaneidad, estilo y rigor musical agradezco que la vida nos otorgue diversas oportunidades para expresarlo. Tal es el caso de esta excelsa colección de arias barrocas a una sola voz con acompañamiento (bajo continuo) en este caso de tiorba. El disco es uno más de ese catálogo de joyas del barroco y música antigua que ha ido construyendo Nicolás Basarrate con su sello NB. Tuve el privilegio de conocer a Nicolás en el 2º Congreso Internacional de Música de Barcelona que se llevó a cabo en mayo de este año. Me acerqué a el tras una ponencia en la cual cuestionó – con gran aplomo – un comentario de Oriol Pérez, subdirector del Festival de Música de Torroella de Montgrí (en el empordá catalán), quien se atrevió a decir que del siglo XVIII para abajo no había música española de primera calidad. En ese momento yo me quedé pasmado. ¿Dónde habían quedado Morales, Vitoria, Guerrero? Y eso sin contar con otros nombres dignos de explorar como los Martín y Soler, Sor, Anchieta y diversos etcéteras que no pretendo recordar o mencionar en este momento. Dicho comentario atropellado me causó cierta molestia pero como extranjero sentí que mi posible reclamo podría caer en oídos sordos. Lo sorprendente es que ninguno de los presentes pareció molestarse con el disparate, excepto Nicolás que en la sesión posterior de preguntas y respuestas expresó su inconformidad ante los oídos sordos de Pérez (¿Conocerá la música de su país, digo yo?). Ese día terminamos comiendo unas pitas palestinas en compañía de un amigo argentino compositor y un biógrafo y ex pupilo de Stockhausen (¡imagínense ustedes el cuadro!) De ahí ha surgido una amistad peculiar en donde el punto de encuentro es la música. NB Musika es un pequeño sello discográfico hecho con afecto. Se trata de un proyecto personal de Nicolás que no lo volverá rico pero dejará un legado histórico musical. Varios de sus compositores estarán gozosos de ver desde el Cielo o dondequiera que se encuentren algunas de sus obras revividas una vez más. El disco de la soprano Raquel Andueza y el tañedor de tiorba Jesús Fernández Baena bien podría ser un regalo de Navidad o una deliciosa indulgencia en cualquier momento del año. El programa está brillantemente construido en torno a la idea del amor y sus tormentos. Me parece que las arias de la compositora Barbara Strozzi constituyen el eje central del recital, flanqueadas por dos magníficas composiciones de Tarquinio Merula y Claudio Monteverdi. También hay algunas arias de autores como Stefano Landi y Benedetto Ferrari así como piezas para tiorba sola de grandes maestros como Johannes Kapsberger. Los talentos de ambos artistas han quedado bellamente ilustrados en esta producción que posee una excelente toma de sonido que permite el despliegue total de las dinámicas de Andueza y el instrumento de Fernández Baena. La reverberación natural del Convento de la Santa Cruz de Azkoitia es totalmente apta a la atmósfera de media luz de esta producción. Desde la primera aria “Folle e ben che si crede” (Está loco el que crea) de Tarquinio Merula he quedado prendado de la voz de Andueza y el quehacer musical de Fernández Baena. Andueza es una soprano ligera de timbre argento y dúctil. Las dinámicas que despliega a lo largo de sus interpretaciones no sólo conquistan al oído sino que nos transportan al corazón de cada una de estas arias despechadas y desgarradoras. Los amantes encarnados por Andueza no son personajes melodramáticos del peor corte sino seres humanos tocados por el amor no correspondido. Fernández Baena, por otro lado, no es un mero acompañante. Todas estas arias tienen una relación casi simbiótica entre la voz y el instrumento. Su toque es poético y el vibrato expresivo que logra en diversos momentos es terso o sollozante según las oportunidades musicales, varias de las modulaciones del bajo continuo son sorprendentes. Comentaba anteriormente que el disco tiene como piedra angular la música de Barbara Strozzi. La música de la compositora veneciana comprende un cuarto de hora y somos los más afortunados por ello. Su lirismo y capacidad de expresión que van desde el drama silencioso del “Amante segreto” hasta la comicidad exuberante pero amarga de “L’Eraclito amoroso” son un deleite para el oído. Benedetto Ferrari nos da otro momento burlesco con su “Son ruinato, appassionato” pleno de exageraciones que nos son comunicadas a través de la voz expresiva de Andueza. Stefano Landi, compositor eminentemente operístico nos da una encantadora aria pastoral “Augellin” y Ferrari provoca a Fernández Baena a acariciarnos el oído con su instrumento en la fluida y desenfadada “Voglio di vita uscir”. Este disco como tantos otros que se han ocupado del barroco temprano me hace dudar de si definitivamente el romanticismo es una creación del siglo XIX. La convicción y trabajo de ambos artistas parecen
confirmar mis sospechas”. Ricardo Marcos

Diario de Sevilla

“Las primeras décadas barrocas fueron pródigas en cantos al desamor: lamentos de amantes despechados, riñas de prometidos desencantados, furiosas requisitorias contra enamorados infieles llenan las colecciones de madrigales, arias y cantatas entre pasiones desaforadas y recurrentes oxímoros. En ese terreno se centra este recital de la navarra Raquel Andueza y el sevillano Jesús Fernández: un exquisito y atormentado paseo por música de Merula, Strozzi, Landi, Ferrari o Monteverdi, que Raquel canta con dulce fiereza”.

CD Compact

“No me cansaré de repetir que España ha alumbrado recientemente una prodigiosa generación de cantantes especializados en el repertorio barroco, la mayoría de ellos situados en la treintena, año más, año menos. La punta de lanza de esta formidable plétora la constituyen, a mi modo de ver, tres sopranos: Núria Rial, María Espada y Raquel Andueza. Sin el aparato mediático que ha encumbrado, en no pocas ocasiones sin merecerlo, a algunas divas foráneas (sobre todo, francesas), Rial, Espada y Andueza están hoy entre las mejores cantantes del mundo (al menos, lo que a la interpretación historicista respecta) y no porque lo diga yo, sino porque lo dicen sus agendas.

Si no me equivoco, éste es el segundo registro en solitario de Andueza, después del que grabara para Naxos, junto al arpista Manuel Vilas, con tonos humanos de Sebastián Durón. Esta vez la acompaña el tiorbista Jesús Fernández Baena, con el que forma dúo estable desde hace algún tiempo. La soprano navarara ha escogido una florida selección de arias de amor del Seicento italiano, compuestas a paratir de la tercera década del siglo. Son piezas debidas a Claudio Monteverdi (1567-1643), Tarquinio Merula (1594-1665), Stefano Landi (1587-1639), Maurizio Cazzati (1620-1677), Benedetto Ferrari (1603-1681) y Barbara Strozzi (1619-1664). Se incluyen, además, dos piezas instrumentales, una chacoa de Alessandro Piccinini (1566-c. 1638) y una toccata de Giovanni Girolamo Kapsberger (c. 1580-1651), las cuales Fernández Baena, habitual componente de Al Ayre Español y de El Concierto Español, entre otros grupos, tañe con un gusto extraordinario.

La gran virutd de este disco es que llega a lo más hondo del corazón, por la paz espiritual que transmite. Quienes nos dedicamos a la crítica tenemos la suerte (o la desgracia, según se mire) de escuchar muchos discos, lo que no nos permite emplear el tiempo que quisiéramos en los que verdaderamente nos gustan. Les puedo garantizar que éste lo estuve escuchando durante cinco días seguidos sin parar y sin tener la más mínima gana de escuchar otra cosa que pudiera distraer un ápice mi atención. Tal era mi grado de embelesamiento, que no ha disminuido para
nada, pues en cuanto tengo la más mínima ocasión me vuelvo a poner con él. Contiene dos de las más hermosas obras compuestas por músicos alguno, el Folle è ben che si crede, de Merula con el que se inicia el compacto, y Si dolce è il tormento, de Monteverdi, con el que se cierra.
He escuchado infinidad de versiones de ambas y jamás me habían calado tanto (bueno, he de reconocer que hay un Folle è ben de Núria Rial que circula por ahí que también es capaz de hacer resucitar a un muerto). Pero es que el resto de las arias que se incluyen no le van a la zaga en cuanto a belleza.

Pocas veces he escuchado un programa compuesto por piezas tan arrebatadoras y pocas veces las he escuchado tan bien interpretadas como ahora. Estamos ante un disco de ésos que reclaman un lugar de privilegio en nuestra discoteca, un lugar de fácil acceso para poder escucharlo cuando nos querramos aislar del mundo que nos rodea. Por si fuera poco, el envoltorio es realmente soberbio, no sólo por lo documentado de las notas, sino también por el detalle, siempre de agradecer, de que se traduzca al español las arias”. Eduardo Torrico

Variaciones Goldberg

“Que Raquel Andueza es hoy la voz más sólida y representativa del repertorio renacentista y barroco en España es una verdad que se consolida cada día con su presencia continuada en los escenarios españoles. La de Raquel Andueza ha sido, hasta ahora, una carrera valiente, apostando por su colaboración con los proyectos más arriesgados y con los músicos más preocupados tanto por la recuperación del patrimonio musical histórico español, como por la interpretación del gran patrimonio histórico universal de la música.

Sus grabaciones, por ejemplo con La Colombina -grupo en el que se integró en 2003, cubriendo el puesto que dejó María Cristina Kiehr-, han ido demostrando a lo largo de los años que tiene una personalidad y una calidad fuera de los estándares convencionales. Desde hace un tiempo Raquel ambicionaba grabar un disco en el que su voz y su personalidad se plasmaran con toda la emoción e intensidad que sabe transmitir en sus conciertos, con un mínimo acompañamiento, “sin trucos”, como ella misma dice. Y el disco ha llegado en la forma de estos amores y tormentos, piezas exquisitas del Seicento italiano donde están representados Merula, Strozzi, Landi, Cazzati, Ferrari y, cómo no, Monteverdi. Todo en el disco rezuma exquisitez, sentimiento, apasionamiento y ese halo de tristeza en los afectos del desengaño amoroso. La tiorba de Jesús Fernández, en recatado y sutil acompañamiento, tiene ocasión de mostrarse a solo en dos breves piezas de Kapsberger y Piccinini”.

 

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