La Galanía

El Grupo de Raquel

Premio GEMA al Mejor Grupo de Música Barroca de 2014.

Premio GEMA al Mejor CD de 2014 por “Pegaso”.

Premio FestClásica 2011 por su programa y disco “Yo soy la locura”.

La Galanía es una de las formaciones especializadas más importantes del panorama musical español actual.

Fundada en el año 2010 por Raquel Andueza y Jesus Fernández Baena, su finalidad es  interpretar música barroca, tanto del siglo XVII como del XVIII, en base a unos cuidados principios historicistas y apostando por colaborar con los mejores músicos tanto españoles como de otras nacionalidades, todos ellos especializados en este repertorio. Sus miembros forman parte de orquestas y grupos prestigiosos a nivel mundial, como  Hespèrion XXI, Al Ayre Español, Orquesta Barroca de Sevilla, Private Musicke, Orchestra of the Age of the Enlightment, L’Arpeggiata, etc. Como eje central del grupo cuentan con la soprano Raquel Andueza, la cual es invitada regularmente a los auditorios y festivales más importantes del mundo.

La Galanía hizo su debut con gran éxito en la Catedral de Pamplona con el Stabat Mater de Pergolesi, y rápidamente comenzaron a estar presentes en los más prestigiosos auditorios y festivales del mundo: Madrid, Berna, Berlín, Colonia, París, Brujas, Palma de Mallorca, Moscú, Helsinki, Nueva York, San Sebastián, Innsbruck, Sevilla, Chicago, Bruselas, Girona, Lyon, Ciudad de Panamá, Palma de Mallorca, Aranjuez, Santiago de Compostela, etc.

En enero de 2011 salió a la luz su primer proyecto discográfico, ‘Yo soy la locura’, para la discográfica Anima e Corpo, álbum que desde su salida al mercado fue siendo un éxito de crítica y ventas, y que recibió de manera unánime el premio Festclásica, otorgado por la Asociación Española de Festivales de Música Clásica. Posteriormente presentaron sus trabajos discográficos ‘Alma Mia’ – un recopilatorio de las arias de ópera y cantatas más bellas de Antonio Cesti- y ‘Pegaso’ -un compendio de salmos y motetes de Tarquinio Merula-, los cuales, asimismo, están obteniendo las mejores críticas y premios de la prensa.

La Galanía ha recibido en junio de 2015 el Premio al Mejor Grupo de Música Barroca, otorgado en la primera edición de los Premios de la Asociación de Grupos Españoles de Música Antigua. Asimismo, su disco “Pegaso” recibió el galardón al Mejor Disco del Año 2014 en la misma edición de premios.

Más info: www.lagalania.com

CONTRATACIÓN

Mundo

Les Concerts Parisiens
www.lesconcertsparisiens.com

Germany

Sonus Agency for Early Music
www.sonus-alte-musik.de

CRÍTICAS

Diario de Noticias de Navarra

“No hace falta ni el más mínimo esfuerzo de traducción de la situación escénica, de lo que se nos cuenta. Todo el recital se desarrolla en nuestro idioma común. Un castellano bellísimo que, con una dicción perfecta, nos permite saborear unos textos prodigiosos, con una enorme carga poética y rítmica ya antes de ponerles la música. Si, además, las hermosas palabras se acomodan en unas inflexiones de la voz que las carga de intención, -también de segundas intenciones-, melancolía, resignación, paciencia, dolor o gozo; con texturas vocales variadas, buscadas, expresamente, para ciertas situaciones, tenemos uno de los conciertos más hermosos y cercanos que hemos escuchado”. Leer crítica completa. Teobaldos

Diario Vasco

PLAZER Y DULZURA. “Ayer se gozó, en hora larga, con “plazer y dulzura” (cual reza el tercer verso de la obra de Henry du Bailly “Yo soy la locura” y que da título genérico al concierto que aquí se valora) de un programa granado en belleza relajante. La voz de Raquel Andueza, encumbrada en lo más alto del repertorio renacentista y barroco español, fue la causa principal del modo intimista de disfrutar con esa música que contiene la verdad -armonía y melodía- de lo que fue luego este arte en los siglos posteriores. El respetable público supo apreciar, con sus inequívocas muestras de agrado, cómo tres artistas (voz, tiorba y guitarra barroca) pueden crear ambientes de auténtico embeleso.

Jesús Fernández Baena, con su evocador sonido de la tiorba, y César Hualde, tañendo los metálicos timbres, en color melaza clara, de su guitarra barroca, nos dejaron momentos de altísima calidad, cuales fueron las folías y los canarios escritos por Gaspar Sanz. Con la hermosura de la canción “Sé que me muero” de Jean Baptiste Lully, ensartada en el más puro romanticismo rococó y bellísimamente cantada por Raquel Andueza, se hizo patente el timbre equilibrado, el gusto en la expresividad, la limpia dicción, la técnica depurada creando modulaciones ambientales en cada tema, la pamplonica hizo el lujo de que el tránsito del tiempo fuese imperceptible, a la par de no deseable. Tuvo la galanía de pedir isculpas a las religiosas teresianas que desde el coro seguían el concierto por el primer verso de la canción “Déjame tirano dios”, de Literes, aunque siguiendo el poema el término hace referencia al Amor”. EMECÉ.

Diario de Sevilla

“Acompañada de forma admirable por la tiorba de Jesús Fernández Baena, que llenaba por sí sola la iglesia, Raquel nos condujo del drama más violento al más conmovedor gesto de ternura, de la dulzura a la desesperación, del dolor al placer como sólo son capaces de hacerlo las más grandes”. Pablo Vayón

Diario Noticias

“Pocos conciertos habrá tan arriesgados en su planteamiento, por la austeridad de medios y la programación de una música que todavía no tiene los agarraderos del adorno barroco, o -salvo Monteverdi- el prestigio de autores conocidos. Y, sin embargo, a pocos conciertos tan hermosos hemos asistido. La clave de la extraordinaria velada fue la calidad de los intérpretes y el descubrimiento de unas partituras que, tal y como fueron cantadas, llegaron al alma”. Teobaldos

Mundo Clásico

“A estas alturas, es ya conocida la versatilidad, el buen hacer y la capacidad interpretativa de Raquel Andueza, sin duda, una cantante que está ahora mismo en los lugares más altos de nuestro país. Y de Jesús Fernández Baena, su maestría y sutileza con el instrumento, estuvieron fuera de toda duda. La tiorba de Jesús sonó con autoridad y precisión”. Xosé C. Gándara

Gara

Raquel Andueza: el arte de saber decir. “De nuevo lleno hasta la bandera en el Convento de Santa Teresa con motivo del recital de Raquel Andueza y La Galanía, quienes clausuraban el Ciclo de Música Antigua de la Quincena Musical por este año.

El programa que escogieron, que han rodado ya por medio Estado y parte de Europa, fue el titulado “Yo soy la locura”, extraído de su primera grabación discográfica para el sello Anima e Corpo. Se trata, por tanto, de un repertorio que dominan perfectamente y sobre el que se permitieron construir unas interpretaciones a menudo imaginativas e incluso un tanto desprejuicidas.

Por ejemplo, y a pesar de ser canciones compuestas en el Siglo XVII, algunos temas como “Marizápalos” o “Sólo es querer”, de Hidalgo, recibieron un tratamiento en la guitarra y tiorba que recordaba, casi casi, a la música de alguna famosa cantautora de los años 70.
Esta falta de prejuicios interpretativos afectó aún más claramente a las piezas instrumentales, como el popular “Canarios”, de Gaspar Sanz, sobre los que César Hualde ofreció un espectáculo de lo más variopinto, no siempre a favor de la propia música.

Raquel Andueza, la soprano navarra que tan bien conoce el público de la Quincena donostiarra por sus visitas con La Colombina, aprovechó estas canciones centradas en la locura por amor para hacer lo que mejor se le da: contar historias. La voz de Andueza, tan particular, dulce y precisa, con una dicción perfecta, está  modelada técnicamente para ayudarla en este aspecto, alcanzando el magisterio en el arte de dotar de significado e intención a cada palabra que sale de su boca.

Lo demostró en todos los recovecos del recital, pero fue con la pieza final, “Lamento della ninfa”, con la que pudimos sentir claramente en el pecho toda la intensidad con la que Andueza encarna los personajes a los que presta su voz”. Mikel Chamizo

Diario Berria

Ardiente como loco. “Ardiente y loco, corto y largo. Tanto fríos como calientes nos sentimos al escuchar la voz de Andueza, ya que ante la presencia de la navarra, resurge el poder de fusionar y derretir todo sentimiento en un par de segundos, quedándose corto cualquier concierto suyo. Andueza esta vez ha querido inyectar un punto de locura al recital, presentando ciertas obras del disco “Yo soy la locura”, viviendo la locura desde cualquier rinconcito de la música. Andueza posee una inmensa cristalina voz, viva, dulce, susurrante; como si fueran gotas de música que tranquilizan el alma en una triste tarde de otoño, al calor de una chimenea, justo después de un exquisito almuerzo. Presentó músicas españolas y francesas del s.XVII, con la ayuda de su marido en la tiorba y el maestro Hualde en la guitarra. Mientras avanzaba el recital, a pesar de interpretar de forma magistral, era tan exquisita y brillante la emisión de la voz de Andueza, que los acompañamientos musicales de los dos instrumentistas dejaron de ayudar en la escucha, como si sobraran.

La última vez que participó en la Quincena Musical, Andueza nos acercó música italiana y precisamente en ese rol la sentí más autentica. El recital de anteayer fue inmenso, de un nivel excelso pero ciertas obras escogidas quedaron un tanto pobre en cuanto al interés musical. Obras “bonitas”, audibles, abiertas, en la voz de Andueza puras joyas, pero en su estructura formal quizá un tanto insustanciales. Hasta la obra “Sé que me muero” de Jean Baptiste Lully, Andueza fue calentándose, al principio un tanto dubitativa, luego mágica y al final fogosa, ardiente, en pura descarga amorosa. En la obra de Lully la palabra “amor” nos definió de todas las maneras posibles, sufrimiento y ganas de vivir, deshielo y templanza, ahogamiento y su respirar. A destacar la amorosa obra “Sólo es querer” de Juan Hidalgo, con ornamentación exquisita de Hualde a la guitarra y el firme apoyo armónico de Baena con la tiorba. Locura en la plaza, éxtasis en Andueza”. Arkaitz Mendoza

Jugar con fuego

De amor, tormento y otras locuras.“Coexistimos con una sociedad dominada por el estrés, las prisas y a un ritmo frenético. Como no podía ser de otro modo, la música de nuestro tiempo se hace eco de las realidades del mundo en que vivimos y así se manifiesta: ritmos excitados, nerviosos y cada vez más acelerados. Lejanos quedan otros tiempos, otras épocas, donde la tranquilidad y la calma reinaban allá donde hoy sólo existe ansiedad y fatiga.

Buscando esa paz, inexistente, y casi imposible de plasmar en una música comprometida con la actualidad, muchos intérpretes echan la vista atrás hacia repertorios de épocas antiguas, donde la quietud y el sosiego quedaron plasmados en las composiciones musicales. Una época idónea donde encontrar esa tranquilidad, acompañada de una inigualable dulzura y una primacía del texto sobre la poesía, es la del Seicento italiano, con una música vocal donde el recitativo puro, sostenido por el recién ideado bajo continuo, y las más creativas melodías se entremezclan para manifestar desde los más profundos sentimientos a las más acentuadas pasiones. Eso mismo debieron de pensar la soprano Raquel Andueza y el tiorbista Jesús Fernández Baena a la hora de emprender lo que sería su primer registro discográfico en conjunto, dʼamore e tormenti. Y aún volviendo la vista al pasado decidieron sustentar su trabajo bajo una temática tan actual como el desamor. Historias de amor con un final doloroso, el fin, la falta de amor, situaciones tan cotidianas hoy día como en cualquiera de las etapas de la evolución del ser humano.

Este disco muestra una muy significativa selección, una apropiada recopilación de monodias para soprano interpretadas por una voz, la de Raquel, magníficamente adecuada a este tipo de repertorio, amparada por el dulce susurro de la tiorba, un instrumento creado para acompañar al canto y que empasta excelentemente con la voz de la soprano en cada una de las arias. Como complemento, se incluyen dos piezas para tiorba a solo: una muy danzable Ciacona de Piccinini, en un acertado tempo; y la Toccata VII de Kapsberger, de lograda precisión técnica y sonoridad
depurada.

Muy contentos debieron de quedar ambos músicos con el resultado de su primer álbum, y no es para menos, pues la calidad de la grabación es más que aceptable y la de las interpretaciones supera a ésta con creces. Y sin pensarlo dos veces decidieron zambullirse de lleno en el difícil mundo de la producción discográfica, creando conjuntamente su propio sello, dedicado a dar a conocer y fomentar desde las entrañas la música antigua. Nace, por tanto, Anima e Corpo, con gran ilusión y altas expectativas, no dedicándose en exclusiva a la producción de sus propios trabajos, sino que, como amantes de la música antigua, pretenden, entre otras tareas, producir trabajos ajenos, representar y gestionar la carrera musical de otros intérpretes, recuperar y editar partituras anteriores al siglo XVIII en facsímil y formar a nuevos talentos sustentándose en sus conocimientos y experiencias.

Aprovechando como plataforma su recién creado sello discográfico, y sirviéndose de él para controlar con total libertad qué, cómo y con quién grabar, deciden repetir la anterior experiencia discográfica, dedicando esta vez la grabación a tonos humanos en castellano. Este nuevo disco, titulado Yo soy la locura, está plagado de precisas pinceladas, y toques personales; desvíos retóricos que imprimen a la totalidad del conjunto esa “locura” a la que hace mención el título del álbum.

La calidad de la grabación supera al anterior trabajo, y se nota la evolución de la voz en la adquisición de nuevos matices y en una equilibrada coloración en los momentos precisos. Como en el caso anterior, la tiorba cobra principal protagonismo en dos temas instrumentales que, siguiendo la línea argumental del CD, pertenecen a autores del barroco español: Folías, de Gaspar Sanz y Españoletas, de Lucas Ruiz de Ribayaz. La tiorba cuenta para esta ocasión con el acertado apoyo de la guitarra barroca, instrumento que por otro lado tan usado fue en el barroco español, y que en manos de Pierre Pitzl y mediante los oportunos arreglos dota de un picante especial, más allá del aroma popular, al repertorio seleccionado.

No se nos ocurre otra forma mejor que este prometedor inicio para comenzar la nueva andadura. Desde estas páginas, mucha suerte y nuestra más sincera enhorabuena. Luis Fco. Gordillo Navarro

Clásica 2

“Tengo una joya en mis manos que no puedo por menos que compartir con todos vosotros. Se trata de de la última grabación discográfica de la maravillosa soprano navarra Raquel Andueza y su grupo La Galanía que, además, es el primer lanzamiento de su discográfica Anima e Corpo. Un acontecimiento musical de primer orden por múltiples aspectos que paso a subrayar.

En primer lugar Raquel Andueza, llevada por su inquebrantable espíritu emprendedor, su ilusión sin limites, y su amor a la música, inicia una nueva etapa musical presentando en sociedad una nueva discográfica, Anima e Corpo, en un momento marcado por la crisis y la desazón. Pero nada es impedimento suficiente para que Raquel no deje de regalarnos con su delicada manera de cantar y su exquisito gusto musical, aquello que siente debe compartir con todos nosotros.

No puede pasarnos desapercibido, pues es un motivo más altamente esclarecedor de lo que esta mujer siente por la música y su divulgación, que su sello discográfico se denomine Ánima e Corpo (Alma y Cuerpo). El alma con que interpreta su repertorio; el alma de los que la oímos cantar, que se sosiega y solaza con ello, vibrando de emoción, y el cuerpo, nuestro compañero y el de ella, que hacen posible que ella cante y nosotros la sintamos a nuestro lado.

La Galanía, es otra de las novedades que Raquel presenta en este disco. Un grupo cuyos miembros, Jesús Fernandez Baena y Pierre Pitzl, empatizan incondicionalmente con esa maravillosa idea musical de Raquel, para qué, los tres juntos, unan en una, tres almas y tres cuerpos. Anima e Corpo otra vez.

¡Que decir del repertorio de este regalo musical! Una meticulosa, concienzuda y constante labor de investigación musicológica llevada a cabo por Raquel Andueza y la Galanía para presentarnos páginas musicales del barroco español del siglo XVII, que se entreveran con maravillosas partituras inglesas, italianas y francesas, para perfumar una época donde la interrelación musical y las influencias musicales no tenían fronteras en la Europa del momento.

Fruto de este trabajo de investigación y del entusiasmo de La Galanía, el disco incluye obras inéditas nunca antes grabadas. Otro regalo de Raquel Andueza y su grupo.

Para finalizar esta recomendación discográfica de “Yo soy la Locura” dejemos que sea la propia Raquel Andueza la que nos ilustre sobre este maravilloso trabajo. En el libro que acompaña al disco, por cierto con todos los textos en edición trilingüe, castellano, francés e ingles, y una maquetación cuidadísima, nos dice Raquel: “Para la instrumentación decidimos emplear exclusivamente la cuerda pulsada: la guitarra barroca como instrumento esencial del período, y la tiorba, omnipresente también en la Europa del siglo XVII, como sustento y base del continuo.
El trabajo, tanto de preparación y grabación fue todo un placer, ya que la variedad de registros que presentan los quince cortes del disco hizo que disfrutásemos con cada pieza de manera muy distinta.

Recuerdo como, por ejemplo, tras grabar la canción Yo soy la locura tuvimos la sensación de que nos habían puesto una inyección de energía para trabajar durante horas, sin embargo, después de Se que me muero de Amor, a pesar de que en el plan de trabajo estaba previsto continuar un par de horas más, no pudimos seguir grabando puesto que nos habíamos vaciado por completo.

Ciertamente, para nosotros es un lujo que estas sensaciones y recuerdos queden plasmados para siempre en esta cajita de 12×12 cm.”

Sólo me resta decirte Raquel que el lujo es el nuestro al poder escucharos y compartir con vosotros ese afán y esos recuerdos. Muchísimas gracias y os deseamos muchísimo éxito para esta nueva marca discográfica, Anima e Corpo, llamada a ser una referencia de la “música sentida.” Manuel López-Benito

 

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Premio GEMA al Mejor Grupo de Música Barroca de 2014.

Premio GEMA al Mejor CD de 2014 por “Pegaso”.

Premio FestClásica 2011 por su programa y disco “Yo soy la locura”.

La Galanía es una de las formaciones especializadas más importantes del panorama musical español actual.

Fundada en el año 2010 por Raquel Andueza y Jesus Fernández Baena, su finalidad es  interpretar música barroca, tanto del siglo XVII como del XVIII, en base a unos cuidados principios historicistas y apostando por colaborar con los mejores músicos tanto españoles como de otras nacionalidades, todos ellos especializados en este repertorio. Sus miembros forman parte de orquestas y grupos prestigiosos a nivel mundial, como  Hespèrion XXI, Al Ayre Español, Orquesta Barroca de Sevilla, Private Musicke, Orchestra of the Age of the Enlightment, L’Arpeggiata, etc. Como eje central del grupo cuentan con la soprano Raquel Andueza, la cual es invitada regularmente a los auditorios y festivales más importantes del mundo.

La Galanía hizo su debut con gran éxito en la Catedral de Pamplona con el Stabat Mater de Pergolesi, y rápidamente comenzaron a estar presentes en los más prestigiosos auditorios y festivales del mundo: Madrid, Berna, Berlín, Colonia, París, Brujas, Palma de Mallorca, Moscú, Helsinki, Nueva York, San Sebastián, Innsbruck, Sevilla, Chicago, Bruselas, Girona, Lyon, Ciudad de Panamá, Palma de Mallorca, Aranjuez, Santiago de Compostela, etc.

En enero de 2011 salió a la luz su primer proyecto discográfico, ‘Yo soy la locura’, para la discográfica Anima e Corpo, álbum que desde su salida al mercado fue siendo un éxito de crítica y ventas, y que recibió de manera unánime el premio Festclásica, otorgado por la Asociación Española de Festivales de Música Clásica. Posteriormente presentaron sus trabajos discográficos ‘Alma Mia’ – un recopilatorio de las arias de ópera y cantatas más bellas de Antonio Cesti- y ‘Pegaso’ -un compendio de salmos y motetes de Tarquinio Merula-, los cuales, asimismo, están obteniendo las mejores críticas y premios de la prensa.

La Galanía ha recibido en junio de 2015 el Premio al Mejor Grupo de Música Barroca, otorgado en la primera edición de los Premios de la Asociación de Grupos Españoles de Música Antigua. Asimismo, su disco “Pegaso” recibió el galardón al Mejor Disco del Año 2014 en la misma edición de premios.

Más info: www.lagalania.com

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Diario de Noticias de Navarra

“No hace falta ni el más mínimo esfuerzo de traducción de la situación escénica, de lo que se nos cuenta. Todo el recital se desarrolla en nuestro idioma común. Un castellano bellísimo que, con una dicción perfecta, nos permite saborear unos textos prodigiosos, con una enorme carga poética y rítmica ya antes de ponerles la música. Si, además, las hermosas palabras se acomodan en unas inflexiones de la voz que las carga de intención, -también de segundas intenciones-, melancolía, resignación, paciencia, dolor o gozo; con texturas vocales variadas, buscadas, expresamente, para ciertas situaciones, tenemos uno de los conciertos más hermosos y cercanos que hemos escuchado”. Leer crítica completa. Teobaldos

Diario Vasco

PLAZER Y DULZURA. “Ayer se gozó, en hora larga, con “plazer y dulzura” (cual reza el tercer verso de la obra de Henry du Bailly “Yo soy la locura” y que da título genérico al concierto que aquí se valora) de un programa granado en belleza relajante. La voz de Raquel Andueza, encumbrada en lo más alto del repertorio renacentista y barroco español, fue la causa principal del modo intimista de disfrutar con esa música que contiene la verdad -armonía y melodía- de lo que fue luego este arte en los siglos posteriores. El respetable público supo apreciar, con sus inequívocas muestras de agrado, cómo tres artistas (voz, tiorba y guitarra barroca) pueden crear ambientes de auténtico embeleso.

Jesús Fernández Baena, con su evocador sonido de la tiorba, y César Hualde, tañendo los metálicos timbres, en color melaza clara, de su guitarra barroca, nos dejaron momentos de altísima calidad, cuales fueron las folías y los canarios escritos por Gaspar Sanz. Con la hermosura de la canción “Sé que me muero” de Jean Baptiste Lully, ensartada en el más puro romanticismo rococó y bellísimamente cantada por Raquel Andueza, se hizo patente el timbre equilibrado, el gusto en la expresividad, la limpia dicción, la técnica depurada creando modulaciones ambientales en cada tema, la pamplonica hizo el lujo de que el tránsito del tiempo fuese imperceptible, a la par de no deseable. Tuvo la galanía de pedir isculpas a las religiosas teresianas que desde el coro seguían el concierto por el primer verso de la canción “Déjame tirano dios”, de Literes, aunque siguiendo el poema el término hace referencia al Amor”. EMECÉ.

Diario de Sevilla

“Acompañada de forma admirable por la tiorba de Jesús Fernández Baena, que llenaba por sí sola la iglesia, Raquel nos condujo del drama más violento al más conmovedor gesto de ternura, de la dulzura a la desesperación, del dolor al placer como sólo son capaces de hacerlo las más grandes”. Pablo Vayón

Diario Noticias

“Pocos conciertos habrá tan arriesgados en su planteamiento, por la austeridad de medios y la programación de una música que todavía no tiene los agarraderos del adorno barroco, o -salvo Monteverdi- el prestigio de autores conocidos. Y, sin embargo, a pocos conciertos tan hermosos hemos asistido. La clave de la extraordinaria velada fue la calidad de los intérpretes y el descubrimiento de unas partituras que, tal y como fueron cantadas, llegaron al alma”. Teobaldos

Mundo Clásico

“A estas alturas, es ya conocida la versatilidad, el buen hacer y la capacidad interpretativa de Raquel Andueza, sin duda, una cantante que está ahora mismo en los lugares más altos de nuestro país. Y de Jesús Fernández Baena, su maestría y sutileza con el instrumento, estuvieron fuera de toda duda. La tiorba de Jesús sonó con autoridad y precisión”. Xosé C. Gándara

Gara

Raquel Andueza: el arte de saber decir. “De nuevo lleno hasta la bandera en el Convento de Santa Teresa con motivo del recital de Raquel Andueza y La Galanía, quienes clausuraban el Ciclo de Música Antigua de la Quincena Musical por este año.

El programa que escogieron, que han rodado ya por medio Estado y parte de Europa, fue el titulado “Yo soy la locura”, extraído de su primera grabación discográfica para el sello Anima e Corpo. Se trata, por tanto, de un repertorio que dominan perfectamente y sobre el que se permitieron construir unas interpretaciones a menudo imaginativas e incluso un tanto desprejuicidas.

Por ejemplo, y a pesar de ser canciones compuestas en el Siglo XVII, algunos temas como “Marizápalos” o “Sólo es querer”, de Hidalgo, recibieron un tratamiento en la guitarra y tiorba que recordaba, casi casi, a la música de alguna famosa cantautora de los años 70.
Esta falta de prejuicios interpretativos afectó aún más claramente a las piezas instrumentales, como el popular “Canarios”, de Gaspar Sanz, sobre los que César Hualde ofreció un espectáculo de lo más variopinto, no siempre a favor de la propia música.

Raquel Andueza, la soprano navarra que tan bien conoce el público de la Quincena donostiarra por sus visitas con La Colombina, aprovechó estas canciones centradas en la locura por amor para hacer lo que mejor se le da: contar historias. La voz de Andueza, tan particular, dulce y precisa, con una dicción perfecta, está  modelada técnicamente para ayudarla en este aspecto, alcanzando el magisterio en el arte de dotar de significado e intención a cada palabra que sale de su boca.

Lo demostró en todos los recovecos del recital, pero fue con la pieza final, “Lamento della ninfa”, con la que pudimos sentir claramente en el pecho toda la intensidad con la que Andueza encarna los personajes a los que presta su voz”. Mikel Chamizo

Diario Berria

Ardiente como loco. “Ardiente y loco, corto y largo. Tanto fríos como calientes nos sentimos al escuchar la voz de Andueza, ya que ante la presencia de la navarra, resurge el poder de fusionar y derretir todo sentimiento en un par de segundos, quedándose corto cualquier concierto suyo. Andueza esta vez ha querido inyectar un punto de locura al recital, presentando ciertas obras del disco “Yo soy la locura”, viviendo la locura desde cualquier rinconcito de la música. Andueza posee una inmensa cristalina voz, viva, dulce, susurrante; como si fueran gotas de música que tranquilizan el alma en una triste tarde de otoño, al calor de una chimenea, justo después de un exquisito almuerzo. Presentó músicas españolas y francesas del s.XVII, con la ayuda de su marido en la tiorba y el maestro Hualde en la guitarra. Mientras avanzaba el recital, a pesar de interpretar de forma magistral, era tan exquisita y brillante la emisión de la voz de Andueza, que los acompañamientos musicales de los dos instrumentistas dejaron de ayudar en la escucha, como si sobraran.

La última vez que participó en la Quincena Musical, Andueza nos acercó música italiana y precisamente en ese rol la sentí más autentica. El recital de anteayer fue inmenso, de un nivel excelso pero ciertas obras escogidas quedaron un tanto pobre en cuanto al interés musical. Obras “bonitas”, audibles, abiertas, en la voz de Andueza puras joyas, pero en su estructura formal quizá un tanto insustanciales. Hasta la obra “Sé que me muero” de Jean Baptiste Lully, Andueza fue calentándose, al principio un tanto dubitativa, luego mágica y al final fogosa, ardiente, en pura descarga amorosa. En la obra de Lully la palabra “amor” nos definió de todas las maneras posibles, sufrimiento y ganas de vivir, deshielo y templanza, ahogamiento y su respirar. A destacar la amorosa obra “Sólo es querer” de Juan Hidalgo, con ornamentación exquisita de Hualde a la guitarra y el firme apoyo armónico de Baena con la tiorba. Locura en la plaza, éxtasis en Andueza”. Arkaitz Mendoza

Jugar con fuego

De amor, tormento y otras locuras.“Coexistimos con una sociedad dominada por el estrés, las prisas y a un ritmo frenético. Como no podía ser de otro modo, la música de nuestro tiempo se hace eco de las realidades del mundo en que vivimos y así se manifiesta: ritmos excitados, nerviosos y cada vez más acelerados. Lejanos quedan otros tiempos, otras épocas, donde la tranquilidad y la calma reinaban allá donde hoy sólo existe ansiedad y fatiga.

Buscando esa paz, inexistente, y casi imposible de plasmar en una música comprometida con la actualidad, muchos intérpretes echan la vista atrás hacia repertorios de épocas antiguas, donde la quietud y el sosiego quedaron plasmados en las composiciones musicales. Una época idónea donde encontrar esa tranquilidad, acompañada de una inigualable dulzura y una primacía del texto sobre la poesía, es la del Seicento italiano, con una música vocal donde el recitativo puro, sostenido por el recién ideado bajo continuo, y las más creativas melodías se entremezclan para manifestar desde los más profundos sentimientos a las más acentuadas pasiones. Eso mismo debieron de pensar la soprano Raquel Andueza y el tiorbista Jesús Fernández Baena a la hora de emprender lo que sería su primer registro discográfico en conjunto, dʼamore e tormenti. Y aún volviendo la vista al pasado decidieron sustentar su trabajo bajo una temática tan actual como el desamor. Historias de amor con un final doloroso, el fin, la falta de amor, situaciones tan cotidianas hoy día como en cualquiera de las etapas de la evolución del ser humano.

Este disco muestra una muy significativa selección, una apropiada recopilación de monodias para soprano interpretadas por una voz, la de Raquel, magníficamente adecuada a este tipo de repertorio, amparada por el dulce susurro de la tiorba, un instrumento creado para acompañar al canto y que empasta excelentemente con la voz de la soprano en cada una de las arias. Como complemento, se incluyen dos piezas para tiorba a solo: una muy danzable Ciacona de Piccinini, en un acertado tempo; y la Toccata VII de Kapsberger, de lograda precisión técnica y sonoridad
depurada.

Muy contentos debieron de quedar ambos músicos con el resultado de su primer álbum, y no es para menos, pues la calidad de la grabación es más que aceptable y la de las interpretaciones supera a ésta con creces. Y sin pensarlo dos veces decidieron zambullirse de lleno en el difícil mundo de la producción discográfica, creando conjuntamente su propio sello, dedicado a dar a conocer y fomentar desde las entrañas la música antigua. Nace, por tanto, Anima e Corpo, con gran ilusión y altas expectativas, no dedicándose en exclusiva a la producción de sus propios trabajos, sino que, como amantes de la música antigua, pretenden, entre otras tareas, producir trabajos ajenos, representar y gestionar la carrera musical de otros intérpretes, recuperar y editar partituras anteriores al siglo XVIII en facsímil y formar a nuevos talentos sustentándose en sus conocimientos y experiencias.

Aprovechando como plataforma su recién creado sello discográfico, y sirviéndose de él para controlar con total libertad qué, cómo y con quién grabar, deciden repetir la anterior experiencia discográfica, dedicando esta vez la grabación a tonos humanos en castellano. Este nuevo disco, titulado Yo soy la locura, está plagado de precisas pinceladas, y toques personales; desvíos retóricos que imprimen a la totalidad del conjunto esa “locura” a la que hace mención el título del álbum.

La calidad de la grabación supera al anterior trabajo, y se nota la evolución de la voz en la adquisición de nuevos matices y en una equilibrada coloración en los momentos precisos. Como en el caso anterior, la tiorba cobra principal protagonismo en dos temas instrumentales que, siguiendo la línea argumental del CD, pertenecen a autores del barroco español: Folías, de Gaspar Sanz y Españoletas, de Lucas Ruiz de Ribayaz. La tiorba cuenta para esta ocasión con el acertado apoyo de la guitarra barroca, instrumento que por otro lado tan usado fue en el barroco español, y que en manos de Pierre Pitzl y mediante los oportunos arreglos dota de un picante especial, más allá del aroma popular, al repertorio seleccionado.

No se nos ocurre otra forma mejor que este prometedor inicio para comenzar la nueva andadura. Desde estas páginas, mucha suerte y nuestra más sincera enhorabuena. Luis Fco. Gordillo Navarro

Clásica 2

“Tengo una joya en mis manos que no puedo por menos que compartir con todos vosotros. Se trata de de la última grabación discográfica de la maravillosa soprano navarra Raquel Andueza y su grupo La Galanía que, además, es el primer lanzamiento de su discográfica Anima e Corpo. Un acontecimiento musical de primer orden por múltiples aspectos que paso a subrayar.

En primer lugar Raquel Andueza, llevada por su inquebrantable espíritu emprendedor, su ilusión sin limites, y su amor a la música, inicia una nueva etapa musical presentando en sociedad una nueva discográfica, Anima e Corpo, en un momento marcado por la crisis y la desazón. Pero nada es impedimento suficiente para que Raquel no deje de regalarnos con su delicada manera de cantar y su exquisito gusto musical, aquello que siente debe compartir con todos nosotros.

No puede pasarnos desapercibido, pues es un motivo más altamente esclarecedor de lo que esta mujer siente por la música y su divulgación, que su sello discográfico se denomine Ánima e Corpo (Alma y Cuerpo). El alma con que interpreta su repertorio; el alma de los que la oímos cantar, que se sosiega y solaza con ello, vibrando de emoción, y el cuerpo, nuestro compañero y el de ella, que hacen posible que ella cante y nosotros la sintamos a nuestro lado.

La Galanía, es otra de las novedades que Raquel presenta en este disco. Un grupo cuyos miembros, Jesús Fernandez Baena y Pierre Pitzl, empatizan incondicionalmente con esa maravillosa idea musical de Raquel, para qué, los tres juntos, unan en una, tres almas y tres cuerpos. Anima e Corpo otra vez.

¡Que decir del repertorio de este regalo musical! Una meticulosa, concienzuda y constante labor de investigación musicológica llevada a cabo por Raquel Andueza y la Galanía para presentarnos páginas musicales del barroco español del siglo XVII, que se entreveran con maravillosas partituras inglesas, italianas y francesas, para perfumar una época donde la interrelación musical y las influencias musicales no tenían fronteras en la Europa del momento.

Fruto de este trabajo de investigación y del entusiasmo de La Galanía, el disco incluye obras inéditas nunca antes grabadas. Otro regalo de Raquel Andueza y su grupo.

Para finalizar esta recomendación discográfica de “Yo soy la Locura” dejemos que sea la propia Raquel Andueza la que nos ilustre sobre este maravilloso trabajo. En el libro que acompaña al disco, por cierto con todos los textos en edición trilingüe, castellano, francés e ingles, y una maquetación cuidadísima, nos dice Raquel: “Para la instrumentación decidimos emplear exclusivamente la cuerda pulsada: la guitarra barroca como instrumento esencial del período, y la tiorba, omnipresente también en la Europa del siglo XVII, como sustento y base del continuo.
El trabajo, tanto de preparación y grabación fue todo un placer, ya que la variedad de registros que presentan los quince cortes del disco hizo que disfrutásemos con cada pieza de manera muy distinta.

Recuerdo como, por ejemplo, tras grabar la canción Yo soy la locura tuvimos la sensación de que nos habían puesto una inyección de energía para trabajar durante horas, sin embargo, después de Se que me muero de Amor, a pesar de que en el plan de trabajo estaba previsto continuar un par de horas más, no pudimos seguir grabando puesto que nos habíamos vaciado por completo.

Ciertamente, para nosotros es un lujo que estas sensaciones y recuerdos queden plasmados para siempre en esta cajita de 12×12 cm.”

Sólo me resta decirte Raquel que el lujo es el nuestro al poder escucharos y compartir con vosotros ese afán y esos recuerdos. Muchísimas gracias y os deseamos muchísimo éxito para esta nueva marca discográfica, Anima e Corpo, llamada a ser una referencia de la “música sentida.” Manuel López-Benito

 

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